Uno de los eventos históricos que sirvió como heraldo de la “Era del Té” fue “La Peste Bubónica” que plagó Europa y Asia en 1665 cobrando más de 300,000 víctimas.
Después de que una población se ve afectada por estos brotes o catástrofes siente un deseo vehemente por adoptar un nuevo estilo de vida saludable.
Los datos confirman que la humanidad está viviendo tiempos difíciles en que enfermedades como el Alzheimer, el Cáncer y el Parkinson también pueden considerarse plagas debido al alto porcentaje de mortandad entre las personas que contraen alguna de ellas.
En este siglo XXI en que los medios de transporte son cada vez más rápidos y el número de población en el planeta aumenta día a día, las enfermedades del aire y del agua se vuelven más comunes cobrando víctimas alrededor del mundo.
¿Con qué recursos naturales cuenta la humanidad para combatir estos males?
Hace cuatro siglos, sin la tecnología moderna, la gente adoptó el té como la bebida por excelencia debido a que el agua para su preparación requiere agua hervida quedando libre de gérmenes. Segundo, la hoja del té daba un sabor agradable al agua. Hoy en día contamos con avanzados laboratorios que constatan sobre las extraordinarias propiedades que contiene la hoja de la Camelia Sinensis para utilizarse como auxiliar y preventivo contra algunas enfermedades.
¿Cuáles son algunos de los efectos biológicos del té?
Investigaciones del Departamento de Microbiología Médica en Londres reporta que el té ha demostrado un amplio espectro de beneficios fisiológicos y farmacológicos. Entre algunos su efecto anti-inflamatorio, además de actuar como anti-oxidante inhibiendo el crecimiento de células malignas. Contiene vitamina P, B y es rico en potasio y fluoruro.
Otros de sus efectos microbiológicos es que se ha utilizado con éxito in vitro e in vivo contra la tifoidea. Se encontró que extractos de té inhibieron el estafilococo y el estreptococo, la salmonella y el cólera. También actúa como un poderoso auxiliar contra el rotavirus y el enterovirus. Los estudios muestran que puede utilizarse preventivamente contra la influenza.
“El té, la bebida que alegra pero no embriaga” realmente es un regalo del cielo a la humanidad de agentes activos antimicrobiales y muchos otros en proceso de descubrir. La planta Camelia Sinensis es una fuente renovable que se cultiva en abundancia y sus beneficios para la salud y vitalidad están al alcance de todos. Una infusión de té se puede disfrutar caliente o fría, mezclada con frutas o flores ó en su estado más puro.
¡PRUEBA Y DISFRUTA LAS DELICIAS DEL TÉ!
Esther Ferrara Mattei